Seguridad en autobuses a gas natural, una tecnología confiable

seguridad en autobuses a gas natural

¿Que tan seguro es el gas natural, con respecto a otras tecnologías y combustibles? Para el transportista interesado en operar de esta manera, es indispensable conocer los elementos que se relacionan con la seguridad del proyecto.

Ya habíamos mencionado en ediciones anteriores que el gas natural, manejado adecuadamente, puede llegar a ser más seguro que otros combustibles, pero ¿debido a qué?

No hay gran almacenamiento

Por principio de cuentas, un modelo típico de servicio de transporte a gas natural, cuenta con una estación conectada a un ducto, lo cual permite que la alimentación del combustible sea continua y no se tenga almacenada una gran cantidad del mismo, como sucede con una estación de gasolina o de diésel tradicional, donde se acopian miles de litros que, ante algún incidente, son fuente potencial de fuego o explosión.

Además, la estación de carga del modelo tradicional cuenta con botones de emergencia que cierran la entrada de gas en varios puntos accesibles a los propios despachadores, al cuarto de compresores, en caso de algún incidente.

Programas de capacitación adecuados

La seguridad en el uso de gas natural también integra al elemento humano, pues si bien la tecnología hace lo propio, el manejo de la misma siempre estará a cargo de las personas. Si el proveedor de la tecnología ostenta altos estándares de calidad, proveerá la capacitación necesaria a todas aquellas instancias que intervengan en los procesos de la operación con este combustible.

El mercado mexicano cuenta con marcas que, además de capacitar a técnicos, conductores u otro tipo de operadores, lo hace incluso con elementos ajenos a la empresa de transporte, como Protección Civil o Bomberos, con el fin de que sepan actuar ante una contingencia de tipo vehicular.

Vehículos con altos estándares

En lo que corresponde a los vehículos, aquellos diseñados para usar gas natural también pueden ser incluso más seguros que los que trabajan con diésel o gasolina, siempre y cuando cuenten con el respaldo de un fabricante de equipo original, es indispensable elegir unidades que, desde su diseño y construcción, cuenten con ingeniería profesional y ejecuten parámetros muy estrictos.

En el mercado existen marcas que cumplen con los más altos estándares, mismos que el prestador del servicio de transporte debe considerar al decidirse por una u otra, por ejemplo:

  • Tuberías de alta presión de acero inoxidable, que resistan una presión mayor a las tres mil 600 libras que dicta la norma como máximo.
  • Componentes seguros, que hayan pasado por pruebas de hermeticidad al terminar el ensamble del vehículo y que aseguren que el vehículo salió bien construido.
  • Tanques sumamente resistentes, sometidos a pruebas de balística, de explosión, hidrostáticas y de caídas.
  • Soportes para los sistemas, que pueden resistir hasta 10 veces el peso del tanque en cuatro direcciones diferentes, según la norma que cumplan.
  • Válvulas de exceso de presión, que detectan esta situación y abren de manera segura evitando una explosión.
  • Electro válvulas y otros dispositivos, que reducen riesgos y no son normativos, pero sí opcionales, como detectores de metano o extintores automáticos ubicados en donde se encuentran los sistemas de combustible.

Tanques seguros y eficientes

Al trabajar a presiones de 3 mil o hasta 3 mil 600 libras de presión máxima de carga, que es lo que marcan las normas vigentes en México, los tanques deben ser sumamente resistentes para garantizar la mayor seguridad. En el mercado se manejan cuatro tipos de tanque, con las siguientes diferencias entre ellos:

Tanque tipo 1

Están hechos de acero. De acuerdo a las presiones que debe soportar y para que alcance hasta 20 años de vida útil, su calibre es muy grueso, lo cual lo hace también muy pesado. De esta manera, la tecnología de este tipo de tanque es la más sencilla, la más económica y es muy confiable, sin embargo, el peso adicional en el vehículo tiene implicaciones en el consumo del combustible y en otros elementos, como las balatas a la hora de frenar o los muelles, que se necesitarán de mayor capacidad.

Tanque tipo 2

Normalmente son de acero o de algún otro metal, pero con un refuerzo de fibras como Composite, de carbono o de vidrio con una composición especial. Dicho refuerzo solo ocupa una sección del tanque, normalmente la parte central, a manera de cinturón haciendo una envoltura parcial, que sólo cubre la parte donde el tanque puede llegar a ser más débil. Así se logra reducir el espesor del acero y por consecuencia, el peso, conservando la misma resistencia que el Tanque Tipo 1, sin embargo, el material tiene un mayor costo, por lo cual su precio se eleva.

Tanque tipo 3

Se fabrican de polímero recubierto por fibra de carbono. Ésta última, al igual que ciertos compuestos Composite, resiste más que el acero y en combinación con el polímero, generan tanques mucho más ligeros, pero el costo se incrementa de manera importante, en relación con los tanques 1 y 2.

Tanque tipo 4

Se asemejan bastante a los tipo 3 en precio y conformación, sólo que los tipo 4 son de aluminio en vez de polímero. Están igualmente recubiertos de fibra de carbono, por lo cual el resultado es que también son muy ligeros y resistentes.

Los cuatro tipos de tanque deben estar certificados para un periodo de vida de 15 o 20 años, normalmente, y la norma exige que el fabricante del tanque lo etiquete con la fecha de fabricación y la vida útil para la cual fue diseñado.

De igual forma, aunque los tanques del vehículo cumplan con las especificaciones que garanticen altos niveles de seguridad, es necesario que se les dé el cuidado apropiado para no correr riesgos. Además, por normativa, se les debe hacer inspecciones periódicas, especialmente a los que tienen refuerzos de fibra de carbono. Aquí, nuevamente es importante el respaldo de una buena marca, que prevea los cuidados y el mantenimiento que deben tenerse, y cuente con técnicos certificados para atenderlos.

Para considerar…

Cualquier implementación o utilización de gas natural que se haga por fuera de la ingeniería que provee el respaldo de una marca, así como al margen de las normas, podría considerarse un riesgo muy grande. Hay  talleres fuera de las fábricas que hacen adaptaciones sin un estudio apropiado, conversiones de motores de otro combustible a gas natural o también a gas LP. Es ahí donde se corren grandes riesgos, pues dichos establecimientos no cumplen con las normatividades. Al acercarse a los fabricantes originales, el transportista tendrá la certeza de adquirir un autobús que cumpla con la NOM 011, la cual determina parámetros a los vehículos a gas natural, exigiendo una ingeniería y elementos de seguridad muy altos.