Resiliencia ciudadana

resiliencia ciudadana

Hoy, más del 54% de población mundial vive en ciudades. México rebasó esa cifra –es decir, la mayor parte de su población comenzó a vivir en áreas urbanas– desde la década de los sesenta. Y aunque, al menos en nuestro país, ello significó un proceso paralelo de construcción de capacidades administrativas y políticas, las ciudades hoy se consolidan como centros de desarrollo económico y social, como polos de actividad económica, cultural, social, pública y privada.

Este desarrollo no ha estado exento de retos. Por el contrario, ciertos equilibrios parecen descansar frágilmente en circunstancias urbanas, sobre todo ante vulnerabilidades externas. Podemos señalar como algunas de sus causas la falta de planeación urbana, el crecimiento desmedido, periférico y poco denso, el cambio climático y situaciones medio-ambientales cambiantes y adversas; incluso, en algunas zonas del mundo, conflictos geopolíticos y sociales que merman el desarrollo urbano.

Ante estas circunstancias contrapuestas –por un lado, el optimismo en la construcción de ciudades como polos de desarrollo, y por otro, la alta vulnerabilidad y condiciones adversas–, se ha desarrollado una nueva narrativa y estrategias urbanas, aquellas que apuestan por ciudades resilientes. En pocas palabras, se consideran ciudades resilientes aquellas con capacidad de recuperarse, adaptarse, y continuar creciendo después de impactos que pueda sufrir el sistema.

La resiliencia, sin embargo, se construye sobre la horizontalidad, una en donde los ciudadanos van siempre a reaccionar más rápido ante cualquier crisis, su propia naturaleza lo habilita.

La CDMX ante el terremoto del 19s, puso a prueba su verdadera capacidad resiliente, plasmada en la cara de cada uno de sus ciudadanos, en sus manos estuvo la respuesta ante la emergencia.

La ciudad demostró que descansa sobre la fuerza de sus habitantes. Ninguna receta podría haber previsto que las manos nunca faltarían y que la ciudad iba a levantarse a sí misma a través de su componente fundamental: los ciudadanos. Que hoy la tragedia no haya alcanzado otros límites es resultado del apoyo de todos nosotros; y es parte de nuestra tarea mantener esta fortaleza que llevamos dentro para seguir dando lo mejor en la construcción de la ciudad en la que vivimos, pues ello no es una situación momentánea: aunque de otras maneras, somos nosotros quienes construimos la ciudad día con día.

Nos toca seguir avanzando en la mejora de muchos otros sistemas que componen los servicios básicos, garantizar la seguridad de los edificios, construir los canales necesarios entre sociedad civil, sector público e iniciativa privada, que garanticen respuestas eficientes y colaborativas. Nos toca vigilar que la reconstrucción sea transparente, eficiente, inmediata. Nos toca construir ciudad, reconociendo que el eje más importante de nuestra resiliencia, está en nuestra naturaleza comunitaria, en las personas que habitamos nuestras ciudades, sin etiquetas, cargos o ideologías. Éste es el país que hemos construido, no nos soltemos.

#Ciudadanía19s