Ni una víctima más

ni una victima mas

Más de 1.25 millones de personas mueren cada año como consecuencia de hechos de tránsito a nivel mundial.La cifra, alarmante en todas las escalas, revela el sigilo de una epidemia que se ha extendido por muchas ciudades del mundo.

En México, más de 16 mil personas fallecen anualmente, a causa de hechos de tránsito; de los cuales, más de la mitad corresponden a usuarios vulnerables: peatones y ciclistas. Nuestro país no se encuentra exento, bajo ninguna circunstancia, de las consecuencias sociales y económicas de las alarmantes circunstancias que viven nuestras calles. Basta mencionar que, según la Organización Mundial de la Salud, ​más del 90% de las muertes por hechos de tránsito suceden en países de ingresos medianos y bajos, a pesar de sólo tener el 54% de los vehículos del mundo.

La razón no es otra más que una pobre y limitada gestión de la seguridad vial, en todas sus aristas. Muestra de ello, es la falta de marcos legales e institucionales para dar prioridad a la agenda de seguridad vial a nivel nacional, como una acción federal. Por el contrario, las atribuciones y capacidades se encuentran esparcidas en dependencias y niveles de gobierno, sin tener la coordinación necesaria para el impulso de acciones con perspectiva estratégica. Aunque el camino aún es largo, es solo a nivel local que se han podido concretar avances.

La Ciudad de México, desde la publicación de la Ley de Movilidad cuenta ya con el establecimiento de la seguridad vial como eje de política pública, que se ve expresado en instrumentos de planeación, como lo son el Programa Integral de Movilidad y el Programa Integral de Seguridad Vial. Sabemos que el papel no salva vidas, pero la acción estratégica, fundamentada y plasmada en marcos institucionales, permite hacerlo. A partir de estos elementos, fue posible rediseñar nuestros instrumentos de regulación, como el nuevo Reglamento de Tránsito, e intervenir las calles para mejorar la convivencia de todos los usuarios. La jerarquía de movilidad no establece ciudadanos preferidos; establece usuarios vulnerables, a los cuales orientar las acciones de movilidad. Estas acciones, a pesar de haber reducido en 18% las muertes por hechos de tránsito en la CDMX, no son suficientes para mejorar el contexto en el país, al no contar con mecanismos vinculantes, de gestión de la información e instituciones sólidas nacionales para la gestión de la seguridad vial.

El pasado 19 de noviembre, se conmemoró el Día Mundial en Recuerdo de las Víctimas de Hechos de Tránsito (WDoR2017). A sus familias, un abrazo fraternal y muy sentido. Todas estas muertes son prevenibles, y necesitan de nuestro compromiso, exigencia y voluntad. En memoria de ellos, no daremos un paso atrás en proteger la vida de todos en nuestras calles.