¿Lo entendemos o lo suponemos?

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Cuando escucho a dirigentes, consultores o grandes tomadores de decisiones hablar de planeación para la solución de problemas o desarrollo de un sistema, región o sector en específico, siempre me pregunto, lo entienden o lo suponen, ya que comúnmente se piensa que la planeación solo se refleja en un diagrama de Gantt con fechas, hitos, costos y responsabilidades de actividades. No obstante, este concepto es mucho más amplio, ya que, se ven involucrados diversos actores y fases o procesos delimitados por un horizonte de tiempo y de recursos. Tan amplio es, que puede ser la base para estudiar o entender muchos de los nuevos conceptos que actualmente están surgiendo en materia de movilidad y transporte, tal como lo es la Movilidad Inteligente o por sus siglas en inglés “Smart Mobility” que forma parte del concepto global “Smart City” donde se ven más sectores involucrados.

Con base en lo anterior, y a juicio de experto, la planeación se puede definir como la necesidad de lograr un estado deseado o escenario futuro a partir del estudio y/o análisis de un escenario actual y que en conjunto con una serie de procesos y recursos suficientes se podrá llegar a lo que se desea en el horizonte de tiempo establecido. En el esquema se muestra esta definición:lo entendemos1

FASE 1. Diagnóstico

Es donde se estudia y analiza la situación actual del sistema, se identifican problemáticas o grandes trabas que bloquean el camino hacia la situación deseada, particularmente se cuantifican y cualifican variables que explican el malestar del sistema. Es similar como cuando vamos al médico por alguna enfermedad y realizan nuestra historia clínica. Ante ello, en este punto es fundamental la recopilación de información, ya sea en forma de datos, documentos o vivencias de quienes palpan al sistema en su vida cotidiana, la intención es entender su comportamiento. Aspecto importante, es que la información esté limpia, sea comprensible y pueda ser compartida, para que otros sistemas o subsistemas inmersos en el nuestro puedan disponer de ella como insumo para resolver otras problemáticas, para ello se deben coordinar las herramientas técnicas necesarias y el “know how” para analizarla.

FASE 2. Diseño y evaluación de alternativas de solución.

Conociendo qué le aqueja al sistema podemos pensar en propuestas que den solución a los problemas identificados. Algunos ejemplos en las ciudades podrían ser la implementación de una red integral de transporte que minimice los tiempos de viaje de la población, o la implementación de semáforos inteligentes que den prioridad a cruces de mayor congestión o corredores de transporte público; también desde el punto de vista de “Smart City”, la implementación de tecnología para el telemando y telecontrol de la red eléctrica y de alumbrado público o la red de suministro de agua potable, así como la videovigilancia de puntos rojos o de altos índices delictivos. La idea es que en esta fase siempre se tenga la mente abierta, se rompan paradigmas y se cuestione el ¿Qué pasaría si?, además de contar con una buena herramienta de evaluación de impactos.

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FASE 3. Implantación, control y monitoreo.

Estudiadas, validadas y consensuadas las soluciones entre los diferentes actores involucrados en el sistema, se puede pensar en la implementación y puesta en marcha; esta última se caracteriza por el control y monitoreo de la operación. Es aquí donde se compara la realidad con lo planeado y todas las experiencias o lecciones aprendidas se deben retroalimentar a la fase de diagnóstico, el fin es crear un sistema de lazo cerrado y de mejora continua.

Es importante mencionar que entendiendo el concepto de planeación se puede enfocar muy fácilmente el estudio de cualquier sistema. Por ejemplo, aterrizando todo esto a los proyectos de transporte y dependiendo del enfoque desde cual se quiera analizar, las fases 1 y 2 pueden corresponder a los Planes o Programas Nacionales de Infraestructura (PNI) o Planes Integrales de Movilidad Urbana Sustentable (PIMUS), también podrían corresponder a los estudios de factibilidad o de pre-inversión donde se evalúa la viabilidad técnica, económica, financiera, legal y ambiental del proyecto. La fase 3 correspondería a la construcción, operación y manteamiento de la infraestructura.

Espero que, a través de estas líneas se logre entender y no suponer que la planeación es más que un simple listado de hitos y actividades que conlleva recursos y tiempo suficientes para su instrumentación. Lamentablemente en México falla, debido a que la interacción entre fases se ve limitada por la visión del gobierno que comúnmente va enfocada al “qué puedo hacer” en mi administración, y no al planteamiento y seguimiento de soluciones a largo plazo. He aquí la necesidad de contar con organismos que regulen la planeación local y regional independientes al paso de las administraciones.