La revolución de la eficiencia

eficiencia

Los problemas que vive el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) nos hace reflexionar que conforme continúe creciendo en tamaño y número de habitantes, los tapatíos demandaremos mayor energía para la realización de nuestras actividades (alimentos, casa, industria y transporte); desde su fundación los tapatíos resolvían sus necesidades con la energía endosomática (producida por el hombre), conforme crecía y se consolidaba Guadalajara y sus municipios conurbados, la ciudad comenzó a demandar mayor energía, por lo que empezaron a utilizar energía exosomática (producida por animales, carbón, vapor de agua, hidrocarburos, solar y eólica, entre otras), y conforme la tecnología avanza generando mayores bienes de consumo, las ciudades son más grandes y su dependencia con la energía exosomática es mayor.

Esta dependencia hace del AMG un  metabolismo urbano obeso e ineficiente, formando patologías urbanas que generan la proliferación de ineficiencias  en el espacio público (EP), en los tiempos de recorrido, en el excesivo consumo de energía no renovable, así como serios impactos a los habitantes de nuestras ciudades.

La publicación de la IUSC dependiente de la Universidad de Barcelona, en su documento “Energía endosomática y exosomática” presenta el cuadro “Evolución humana y consumo de energía” que abajo transcribo, y nos presenta las diferentes etapas del hombre, clasificando la evolución de la humanidad en seis etapas; iniciando con el hombre primitivo, y terminando con el hombre tecnológico, la energía que hoy consume el hombre tecnológico per cápita está compuesta por un 8% de energía endosomática y un 92% de energía exosomática.

Con base en el mismo cuadro presentado por la Universidad de Barcelona, los requerimientos de consumo de energía entre el hombre tecnológico y el hombre primitivo ha crecido en más de  11,950%, lo que nos convierte en sociedades dependientes de la energía exosomática; dicho de otra manera, altamente ineficientes al igual que nuestras ciudades. De continuar el incremento en el consumo de energía, como hasta hoy se registra, llegará el momento que ésta no podrá satisfacer las necesidades de las ciudades, provocando una parálisis general de las mismas, por lo que urge la implementación de políticas para hacer más eficientes nuestras actividades.

La Guadalajara moderna donde residen los tapatíos tecnológicos, se han convertido en el mayor consumidor de energía distribuyendo su consumo energético por habitante de la siguiente manera: La energía endosomática, como lo dijimos párrafos arriba, representa el 8% del total, mientras que la energía exosomática que se utiliza en cinco funciones de nuestras actividad diaria, representa el 92%, distribuyéndose de la siguiente manera: funciones de vivienda y comercio representa el 28% del consumo total; funciones de industria y agricultura con un 38% del consumo total y finalmente funciones de transporte de mercancías y personas, con un 26% del total. Esta distribución tiene un alto impacto en nuestro diario vivir, recordemos lo registrado por el ITDP, la energía exosomática para hacer funcionar el sector movilidad y transporte en el 2009, superó los 21 mil millones de pesos de costos en externalidades.

Al calcular los costos de las externalidades a valor presente, subrayo, no estoy considerando el incremento del número de unidades en circulación en el AMG, los costos ascienden a una cifra superior a los 29 mil millones de pesos, este alto costo nos demanda hacer una profunda reflexión sobre la manera de planear nuestras ciudades, la manera de movernos en la ciudad, y finalmente cómo analizamos los problemas de las vías urbanas.evolucion humana y consumo de energia

A manera de síntesis, dos son los principales recursos que demandan las ciudades para generar su energía, el primero, los recursos que necesitamos para generar la energía endosomática (alimentos), que su demanda crece conforme asciende la población urbana; y que en su proceso de  generación de esta energía, se producen los desechos sólidos (basura) e hidráulicos (aguas negras), y el segundo los recursos necesarios para generar la energía exosomática (combustibles), que su demanda crece conforme asciende el crecimiento  del área urbana, se conserva la baja densidad de población, se continúa con un inadecuado transporte público y la motorización sigue creciendo a un acelerado ritmo; este crecimiento está provocando ineficiencia espacial, ineficiencia temporal, ineficiencia social e ineficiencia energética.

problematizacion

Concluyo con el concepto desarrollado por el club de Roma en 1997 y nombrado como “factor 4”, en donde aseguran que de continuar creciendo el consumo de la energía exosomática, estaremos demandando productos naturales que se habrán extinguido; la recomendación principal de los investigadores que desarrollaron este concepto tomaron como lema “duplicar el beneficio con la mitad de los recursos naturales”, lema que nos invita a enarbolar la bandera de una nueva revolución, la revolución de la eficiencia.