La movilidad y las tecnologías digitales como bien común - Pasajero7

La movilidad y las tecnologías digitales como bien común

alianza alatpu

Las ciudades se constituyen como espacios privilegiados de la creación humana. Es en las ciudades donde florecen las artes, las ciencias y las grandes innovaciones de la humanidad. Pero las urbes también son lugar de conflictos y de existencia de desigualdades sociales, que se han agudizado con la pandemia del Covid-19, afectando precisamente a los segmentos más vulnerables de la población carente de servicios urbanos de vivienda, saneamiento, transporte. Hemos visto en las grandes metrópolis, en particular latinoamericanas, una creciente crisis en la movilidad de las personas, que deben hacer frente a largas colas en las terminales para acceder a trenes y buses con tarifas altas, hacinados, con largos tiempos de viaje en vías congestionadas por el tráfico debido a las prioridades políticas que favorecen el uso de automóviles privados.

Al mismo tiempo, vemos la ocurrencia de grandes innovaciones vinculadas al uso de internet que permite el surgimiento de tecnologías digitales presentes en todas las actividades de nuestra vida diaria. Pero también son portadoras de exclusión social para gran parte de la población que no tiene acceso a los beneficios que generan las redes de internet, especialmente en las zonas y barrios más alejados de los centros urbanos.

Este nos parece el gran desafío de los tiempos actuales: ¿Cómo diseñar e implementar políticas públicas que asocien el uso de las tecnologías digitales aplicadas a la movilidad urbana, beneficiando a todos con miras a tener ciudades resilientes, seguras e inclusivas en la perspectiva de los Objetivos de Desarrollo Sostenible?

Entendemos que el camino alternativo a este mundo actual, tan violento y desigual, pasa por la construcción de un nuevo proyecto de desarrollo social para nuestros países. Basado en el concepto de los bienes comunes de la humanidad tan bien elaborado por investigadores como Elinor Ostrom, la primera mujer en recibir el Premio Nobel de Economía en el año 2000 y Boaventura de Souza Santos, en un importante libro llamado “El futuro comienza ahora: de la pandemia a la utopía”, publicado en (2020) por la Editora Boitempo (São Paulo), destaca que, las ciudades constituyen bienes comunes para todos, por lo que la planificación y gestión de los servicios públicos y de la movilidad en particular, debe contar con la participación de la población, a través de sus diversas formas de organización social.

Estos deberán estar presentes en los organismos públicos responsables de la gestión de los servicios de transporte, junto con técnicos y profesionales de las distintas áreas del conocimiento que, mediante concurso público, deberán constituir el órgano técnico de calidad de los organismos de gestión de la movilidad en nuestras ciudades. Para un nuevo modelo de gestión de la movilidad, también es fundamental que exista un control público de los datos generados por las plataformas digitales, entendidos también como bienes comunes y, por tanto, de libre acceso para todos. En estas condiciones, podemos proponer algunas pautas que contribuyan a una política de priorización del transporte público en nuestras ciudades:

Reforzar la relación entre el transporte y la economía de proximidad

Lo que significa poner en valor los espacios públicos locales y las economías de proximidad a través del fomento de la producción familiar local capaz de generar empleo y renta. Es fundamental que los poderes públicos habiliten estos espacios públicos, especialmente en los barrios populares, para el uso de bicicletas y paseos, haciendo la vida agradable y segura para peatones y ciclistas.

Las tecnologías digitales pueden contribuir a la movilidad compartida con el uso integrado del transporte público y también del automóvil para viajes comunes entre habitantes de la región, lo que contribuye a la reducción del uso del automóvil a nivel individual y a la preservación ambiental del planeta.

Prioridad al transporte público a escala metropolitana

El desarrollo local requiere una planificación a nivel metropolitano. Esto se debe a que la expansión de las ciudades debido al desordenado proceso de urbanización obliga a que gran parte de los desplazamientos de la población se produzcan a escala metropolitana, en largos y lentos desplazamientos utilizando el transporte público en autobuses, trenes, transbordadores y subterráneos.

Por eso es fundamental la inversión pública en estos modos de transporte, junto con la creación de carriles exclusivos en corredores viales para aumentar la velocidad de los buses en conexión con terminales de integración descentralizada en los barrios, desde los cuales se brindarán servicios a través de plataformas digitales, movilidad compartida utilizando las tecnologías disponibles. Un aspecto esencial a destacar es la adopción de horarios de inicio de actividades laborales con el fin de ampliar los períodos pico y con ello reducir la aglomeración de personas en terminales y vehículos.

Financiación del transporte público a través de beneficiarios indirectos

La crisis de la movilidad urbana no puede resolverse con el actual modelo de financiación, basado en las tarifas que pagan los usuarios, es profundamente injusto para la población.

La alternativa para salir de la crisis pasa por la adopción de un nuevo modelo de financiación que cuente con la participación de los empresarios, beneficiarios indirectos (industria, comercio) del sistema de transporte, como el Pago Transporte creado en Francia en la década de 1970 y que sirvió para la reorganización del transporte en ese país. Para ello es necesaria su aprobación por los concejos municipales, lo que exige la construcción de pactos entre los actores económicos, políticos y sociales, en torno a la mejora de la calidad de la movilidad urbana en las ciudades, entendida aquí como un bien común para todos.