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La electrificación del transporte público

ELECTRIFICACION DEL TRANSPORTE

ESCRITO POR : Mariana Ayón Ruiz Velazco

Integrante del Colegio de Profesionistas de la Movilidad Urbana del Estado de Jalisco

Twitter: @comuj_org

mediados del siglo XIX las metrópolis de México empezaron a implementar sistemas tranviarios para satisfacer las necesidades de transporte público de una Ciudad de México (CDMX) en constante expansión. Entre 1856 y 1858 las líneas de tranvía construidas en la CDMX eran de tracción animal. Posteriormente, durante la experimentación con el manejo de la electricidad, los alemanes Werner Von Siemens y Johann Halske desarrollaron el primer tranvía eléctrico en 1879. Un año después, en 1880, Thomas Alva Edison inventó el primer tren eléctrico. Lo que impactó también en una CDMX que para 1901 ya contaba con una red de tranvías eléctricos.

Si bien, a raíz de la revolución industrial vino el breve auge del sistema por riel, tanto en el ámbito urbano con los tranvías, como el intra-urbano con el ferrocarril; mismo que a lo largo del siglo XX éste fue paulatinamente sustituido por el automóvil (González, 2013). Es decir, la red carretera se fue extendiendo en el territorio nacional por la necesidad de integrar diferentes regiones (Bello, 2009), mientras que la infraestructura del ferrocarril se quedó estancada en lo que fue su desarrollo hasta la primera década del siglo XX. Muestra de la importancia que aún tiene el transporte automovilístico en la vida contemporánea es la reciente inauguración de la nueva supercarretera Transvolcánica Guadalajara-Colima.

Por otro lado, en las urbes el tranvía experimentó un declive como sistema básico que se agudizó durante la década de los años treinta del siglo XX, cuando la necesidad de movilidad pública fue rápidamente sustituida por los autobuses de diésel, esto a razón de que las redes de transporte de autobuses, tanto urbanos como interurbanos, son más fáciles y menos costosas de implementar que las ferroviarias, considerando la compra de material rodante, la instalación de paradas, también llamados paraderos en algunas ciudades, así como la flexibilidad en el diseño y actualización de éstos. En cambio, las redes ferroviarias de tranvías, metros, trenes ligeros o pesados, requieren una planificación más cuidadosa, mayores inversiones iniciales en material rodante, mantenimiento e infraestructura que supone una importante carga para el erario público.

PAG 12-13

Actualmente, los autobuses de motor diésel y de Gas Natural Comprimido (GNC) que habitualmente transitan en el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) aparecen como competidores en eficiencia respecto al Tren ligero, pero en calidad es todo lo contrario. La naturaleza del servicio de transporte ofertado suele ser deficitario. De ahí, la conformación de monopolios de autobuses públicos o sistemas de concesiones que terminan en la falta de competencia, conllevando la baja calidad en el servicio. Y que pese a los intentos del gobierno por mantener un transporte público de calidad ha establecido una serie de condiciones y exigencias a los transportistas para acceder ante sus solicitudes de incrementos tarifarios. Lamentablemente estas presiones gubernamentales son insuficientes; y las problemáticas como las que enfrentamos hoy en día con el exceso de contaminación, la inseguridad vial, el daño a la infraestructura de pavimentación y asfaltos de las calles, entre otras, son continuas. La infraestructura, pues, vuelve a ser un indicador preponderante.

Por lo anterior, el AMG en busca un futuro sostenible e incluyente para todos los ciudadanos, se ha unido al compromiso mundial de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas como parte de la Agenda 2030 (PNUD, 2016); liderando a nivel nacional como ciudad sostenible. Los ODS aplicados a las ciudades incluyen una eficiente, accesible e incluyente movilidad urbana con una red sustentable de medios de transporte público que procuren cero emisiones, quedando implícito en ello, la electrificación del transporte, o bien, la electromovilidad.

Hoy en día, el desarrollo del transporte eléctrico impactó con el desarrollo de la Ruta C98 de Mi Transporte Eléctrico que va desde Periférico Norte, hasta el Aeropuerto de Guadalajara. Esta ruta es la única línea 100% eléctrica con la que cuenta la ciudad; a diferencia de otros sistemas de transporte que funcionan ya sea de manera híbrida como el Trolebús, o el Tren Eléctrico que para su funcionalidad requiere de plantas generadoras de electricidad. La Ruta C98 es evidencia de la oportunidad, capacidad y alcance de los proyectos integrales de movilidad urbana sustentable Cero Emisiones.

Sin embargo, esto no debe quedar ahí, pues es pertinente considerar el aprovechamiento de los recursos materiales con que ya se cuentan en la ciudad, como lo son la red de líneas férreas que de momento están subutilizadas, mismas que pudieran rescatarse para así facilitar y aligerar la transición a una electromovilidad.

Para resumir, podemos ver en México, sobre todo en el AMG, que la electromovilidad debe ser un imperativo para la planeación urbana.