Historia de los transportes mexicanos: desigualdad y lucha - Pasajero7

Historia de los transportes mexicanos: desigualdad y lucha

FERROCARRILESSi se hace trabajo académico sobre movilidad y transporte, un libro que resulta útil e interesante, es el tomo “Los transportes. Siglos XVI al XX” de Luis Jáuregui, el cual hace parte de la serie Historia Económica de México, coordinada por Enrique Semo, de la Editorial Océano y la UNAM.

El libro casi de bolsillo, se publica en 2004 y hace un recorrido por la historia del movimiento de bienes y personas en diversos modos de transporte, enfocándose en la dinámica económica que lo ha impulsado.

Jáuregui pasa de manera tan breve, por épocas y periodos históricos tan distintos, como el México prehispánico, colonial, del siglo XIX, hasta llegar al siglo XX, que quedan al final muchas ganas de profundizar más sobre cada etapa. Además, el libro deja entrever la relación tan importante entre el transporte, la desigualdad y las luchas sociales.

Los tamemes: La relación entre historia y desigualdad

Los diferentes sistemas o modos de transportes no son sólo contenedores y movilizadores de bienes y personas, y el texto del que hablamos, no resulta meramente descriptivo.

En éste se encuentran datos importantes, como las relaciones entre clases sociales, desde épocas tempranas, como el periodo precolonial, en donde las personas mexicas de estratos bajos, llamadas tamemes, servían de transporte de bienes pesados, dentro de caminos sinuosos y peligrosos. La cultura mexica de Tenochtitlán, también se valía de canoas para transportar mercancía y personas.

En la Colonia, se siguieron valiendo de las personas indígenas para el transporte, sin embargo, los animales de carga y los barcos fueron los modos más importantes de transporte utilizados para llevar alimentos y minerales a otras partes del país. Esto, sobre todo, hacia el puerto de Veracruz, cuyo fin último constituía Europa.

Los tamemes fueron sustituidos por los animales, a causa de su prohibición, y con el paso de los años, los animales (sobre todo, las mulas), por vehículos que circulan por las carretas de mayor capacidad.

Es relevante resaltar el hecho de la continuidad de estas prácticas precoloniales, en el periodo colonial. El autor omite contar por qué la corona española prohibió finalmente el uso de tamemes. ¿Esto fue principalmente debido a la exigencia de la propia población indígena? ¿O tuvo que ver mucho más con la poca rentabilidad del uso de los humanos, en comparación al uso de los animales de carga? ¿Se argumentó en algún punto, que fuera una especie de “derechos humanos” de la población indígena?

Siguiendo con la línea cronológica del libro, posteriormente hubo un súper desarrollo de los barcos, navíos y sistemas de flotas que llevaban y traían mercancía hacia Europa y Asia. Los puertos cobraron vital importancia en la economía novohispana. Pero sólo fue hasta la segunda mitad del siglo XIX, que se modernizaron los transportes con la llegada de los ferrocarriles, lo cual fue posible gracias a los subsidios y concesiones, tanto nacionales como extranjeras.

Los ferrocarriles en todo el país unieron puertos, minas, plantaciones, pero también desarrollaron regiones y las integraron nacionalmente.

Sin embargo, a pesar del gran aporte que hacían los ferrocarriles, éstos no podían llegar a todos los lugares, ni resultaban tan convenientes económicamente para trasladar mercancía de menor magnitud, como sí lo eran las personas consideradas tamemes y los animales de carga.

El ferrocarril y las revueltas revolucionarias

Durante el Porfiriato, se impulsó en gran medida la construcción de varias líneas férreas. Una de las aseveraciones más importantes del libro de bolsillo del que hablamos, es que los bandos revolucionarios utilizaron este modo de transporte para dar cuenta de su lucha en contra de la dictadura. Se trataba de destruir las vías férreas a como diera lugar para enfrentarse a los contrincantes. La destrucción del ferrocarril mexicano, resultaba serles de utilidad y simbólicamente relevante.

A pesar de la continua destrucción de esta infraestructura, el gobierno las reconstruyó porque resultaban esenciales para la economía. Al final, las múltiples batallas, así como la falta de presupuesto y los problemas en su administración, terminaron por bajar la popularidad de este modo de transporte, sobre todo a partir de 1950.

La competencia más directa era el uso de los automóviles, camiones, autobuses y el gran apoyo presupuestal a las carreteras, las cuales fueron mejorando sus materiales de construcción a lo largo del tiempo.

En el último apartado, el autor dedica atención a la aviación mexicana. Sin embargo, aquí no se entrevé la relación entre este modo de transporte y las estructuras sociales o las desigualdades. Esta duda podría alentar a los investigadores sobre el tema.

“Los transportes. Siglos XVI al XX” constituye un aperitivo de la historia de los transportes en México y es altamente recomendable leerlo.