El gran reto de la renovación del Parque Vehicular en México - Pasajero7

El gran reto de la renovación del Parque Vehicular en México

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En México existen alrededor de 420 mil unidades dedicadas al transporte público de pasajeros, incluidas las unidades de transporte público federal y estatal. Según la información disponible, más del 37% de ellas tienen una antigüedad mayor a los diez años de vida y más del 60% de estas unidades son operadas bajo el esquema de hombre-camión.

Es decir que en nuestro país circulan más de 156 mil unidades fuera de norma; ahora bien, considerando que las ventas de la industria del autobús no superan las 8 mil unidades al año, significa que tardaríamos al ritmo actual de ventas más de 20 años para disminuir las unidades que ya no están en condiciones adecuadas para su operación.

El reto de la renovación en México es un tema añejo y difícil de superar. Las estructuras obsoletas de operación, la ausencia de incentivos federales y estatales y  la falta de políticas tarifarias integrales hacen más pronunciada la brecha entre las unidades seguras y amigables con el medio ambiente con aquellas que ya no deberían estar en operación.

Para entender este rezago en el parque vehicular de nuestro país se deben considerar los costos del equipo rodante, los precios de los combustibles además del debilitado gremio transportista, que más que pensar en la renovación de su flota se tiene que enfocar en la supervivencia de su negocio.

La Asociación Nacional de Productores de Autobuses, Camiones y Tractocamiones, A.C.  (ANPACT) propone cinco puntos para un plan de renovación:

  1. Incentivos Verdes que mitiguen el impacto de la inversión inicial para las nuevas unidades.
  2. Financiamiento que complemente a las financieras de marca y sea más atractivo para que el transportista migre al modelo empresarial.
  3. Profesionalización, para que las empresas de transporte mejoren su administración, rendimiento de flota y capacitación a operadores, de manera que incrementen la rentabilidad de sus negocios.
  4. Actualización constante del marco regulatorio.
  5. Supervisión para que se verifique el retiro y sustitución de unidades, así como el cumplimiento del marco regulatorio.

Estás propuestas podrían funcionar si la renovación de los autobuses se toma como una política pública federal y se encuentre alineada con las leyes de movilidad de los estados. La Ley General de Movilidad y Seguridad Vial, recién publicada, de la cual se desprenderá  la creación del Plan Nacional de Movilidad representa una oportunidad para afrontar tan importante reto.