Fomento al transporte público, una apuesta para la continuidad del servicio en América Latina - Pasajero7

Fomento al transporte público, una apuesta para la continuidad del servicio en América Latina

simus latino¡Ya hemos dicho que las crisis son generadoras de grandes oportunidades!, sin embargo, cuando enfrentamos una que afecta a toda la población sin distinción alguna y cuyo origen y posible solución están basados en altos niveles de incertidumbre, plantean grandes retos como desafíos para todos, en especial para los gobiernos de medir su capacidad de respuesta y acciones eficientes para encararlas de manera oportuna.

Pues bien, La pandemia del COVID-19 ha sido la mayor prueba de los últimos años que ha llevado a los estados del mundo a revisar, replantear, evaluar y adoptar una serie de medidas fiscales, monetarias y financieras tendientes a mitigar los impactos sanitarios, sociales y económicos, lo que deja en evidencia la compleja situación que vivimos.

El sector del transporte público en todas sus modalidades de pasajeros, carga y logística no ha sido la excepción y afronta una de las crisis más fuertes sin precedente, que está llevando a la quiebra y desaparición a transportadores, empresarios y sistemas de transporte y, con ello al retroceso de importantes avances en política pública de movilidad urbana sustentable que muchas de las ciudades de América Latina han conquistado sobre todo en el último decenio.

Con medidas como reducir la oferta del transporte al 50%, limitar la capacidad dentro de los vehículos entre un 20% y 35%; cuarentena obligatoria y toques de queda que han limitado la movilidad de las personas, han agudizado la pérdida de demanda que ya venían enfrentando muchos de los sistemas de transporte en América Latina.

Podemos estimar que la pérdida de demanda ha sido entre un 50% y hasta un 95% de viajes en las diversas ciudades de la región en las distintas modalidades del Transporte. Por ende, su impacto negativo se ha visto reflejado en la reducción de ingresos entre un 15% y 20%, frente a un incremento en los costos fijos por sobrecostos asociados a medidas de sanitización y bioseguridad de entre un 67 al 75%, lo que deja ver claramente la crisis generalizada de sostenibilidad que enfrentamos y enfrentaremos por lo menos en los próximos dos años.

El acceso al transporte es una de las principales necesidades colectivas de la ciudad. Influye en forma sustancial en el desarrollo de las diversas actividades que enfrentan y realizan las personas en su vida cotidiana, por ende, es factor determinante en el presupuesto de cada hogar y de cada persona que utiliza este medio e insumo para el acceso a servicios y otros derechos sociales como la educación, la salud y el empleo.

A prueba el modelo de sostenibilidad financiera

Los ingresos de los sistemas de transporte público provienen casi exclusivamente de la tarifa que se cobra al usuario, la cual aún en tiempos de normalidad no alcanza a cubrir la tarifa técnica, por lo tanto, es generalizado el déficit financiero que afrontan los diferentes sistemas y hoy se ve agudizado de manera crítica.

Varios gobiernos de la región han entendido la importancia de garantizar la prestación del servicio en medio de la pandemia por el COVID-19 y ante la crisis que enfrenta el sector, adoptaron medidas para financiar en algunos casos, los costos de operación y, en otros, la asignación de fomentos en diversas modalidades, tales como:

1.- Fomento a la demanda: Que consiste en el otorgamiento de montos de dinero para compensar aumentos en el costo del servicio de transporte a usuarios de menores ingresos. En Sonora, México, los estudiantes tienen 2 viajes gratis cada día escolar.

2.- Tarifa plana: Es otra forma de subsidio cruzado a la demanda. Los pasajeros que viajan distancias cortas pagan una tarifa promedio y cubren así los costos excedentes de los pasajeros que viajan distancias más largas.

3.- Fomento condicionado a la oferta: Beneficio a las empresas prestadoras del servicio condicionado a indicadores de desempeño – pero no necesariamente de calidad- como la cantidad de pasajeros transportados o los kilómetros recorridos.

4.-  Fomento no condicionado a la oferta: Sino asociados al apoyo con combustible.

5.- Tarifas diferenciales: Este tipo de medidas segmentan la tarifa con el objetivo de beneficiar a los más desfavorecidos.

Una revisión más detallada de experiencias internacionales permiten ver la necesidad de adoptar varias medidas en conjunto, que si bien, el desarrollo de fomentos es una medida de salvamento necesaria, invita a la reflexión  de la necesidad de adoptar Políticas Públicas de Estado de Movilidad Urbana Sustentable y Financiamiento con suficiencia integral que superen la visión de políticas y acciones de periodos de gobierno (En América Latina van entre 3 a 6 años), fundamentada en estudios de pre factibilidad y factibilidad de la financiación a largo plazo (no menos de 20 años), que considere inversiones y cargas compensatorias que reflejen los costos externos y sociales de una política de integración multimodal: transporte público, transporte no motorizado, transporte derivado de economías colaborativas, transporte de carga e inversión de infraestructura vial del transporte como los costos asociados al transporte urbano de operación y mantenimiento. Fijando igualmente criterios para definir el balance entre tarifas y subsidios.

El Fomento al transporte público de pasajeros se otorga en la mayoría de los países del mundo, con un gran peso en Europa, Asia y Estados Unidos y, en menor medida en países con economías en vía de desarrollo como en América Latina; sin embargo, como veremos a continuación, ya hay varios ejemplos interesantes para revisar:

La  Autoridad de Transporte Urbano ATU, organismo técnico especializado adscrito al Ministerio de Transportes y Comunicaciones del Perú, dispuso la emisión de un subsidio que permitió compensar algunos costos fijos en Lima y Callao, con la finalidad de garantizar la disponibilidad del servicio para la población y el cumplimiento de los lineamientos sanitarios, pues su operación fue notablemente afectada en el cumplimiento efectivo de las medidas sanitarias dispuestas para evitar la propagación del Covid-19.

La presidenta de la ATU, María Jara, explicó que el subsidio no es una compensación para que las empresas restituyan un margen de rentabilidad o utilidad, ni tampoco busca garantizar un margen de ingresos similares a los que se tenía antes de la pandemia. Sin embargo, esto ha sido posible gracias a la ATU, quién hoy es un referente regional en temas de institucionalidad, lo que se traduce en la implementación de una única autoridad técnica y no política que opera, gestiona y fiscaliza los principales modos de transporte del área metropolitana, con transparencia y visión a largo plazo, pues la movilidad es un ecosistema y debe gestionarse como tal.

Otras experiencias que han venido implementando esquemas de fomentos implementados antes y durante el confinamiento, han sido: Uruguay, Chile, Brasil, Argentina, Colombia y México, países que están sobrellevando los retos que trajo el COVID-19.

Chile, ha centrado sus esfuerzos en la implementación de políticas públicas de financiamiento y fomento de los sistemas de transporte, tal como quedó contemplado desde el 2009, donde se implementó la política nacional al transporte, más conocida como el subsidio espejo, que busca igualar los montos generados del transporte público de Santiago para invertirlos en las regiones, con el fin de promover el uso del transporte público de pasajeros del país.

En la actualidad, la ministra de Transporte y Telecomunicaciones, Gloria Hutt, busca cambiar la forma en la que se invierte en las regiones, con el objetivo de redistribuir equitativamente entre las ciudades chilenas.

Así mismo en Brasil, el gobierno federal aprobó el Subsidio de Transporte Social, un monto de cuatro billones de reales (USD$750 Millones) para cubrir un porcentaje en la operación de todos los sistemas integrados de transporte del país, a través del medio de pago electrónico. Sin embargo, se espera otro paquete de medidas individuales para aminorar la crisis que ha dejado el covid-19, en cada ciudad; junto con el desafío de lograr implementar medidas de gestión de demanda que permita superar la gran brecha que traen de pérdida de demanda de viajes diarios.

Por otro lado en México y como parte de las mejoras de modernización del transporte público que se vienen adelantando, el Gobierno de Ciudad de México, a través de la Secretaría de Movilidad (Semovi), implementó el Programa de Apoyo al Transporte Público Concesionado mediante un bono a los conductores de entre 4 y 6 mil pesos mexicanos para combustible, así como prórrogas de entre tres y cuatro meses en el pago de los créditos adquiridos con instituciones financieras por parte de los concesionarios.

En Colombia, hemos estimado el déficit de los 7 Sistemas de Transporte Masivo del país desde marzo a diciembre del 2020 en aproximadamente 2 billones de pesos colombianos, unos $550 Millones USD. Las medidas adoptadas por el Gobierno Nacional fueron otorgar líneas de crédito asumidas por las ciudades y liberar recursos de infraestructura para operación; aplicable ésta última medida para aquellos Sistemas que aún tuvieran vigente los fondos de estabilización tarifaria, lamentablemente no fue el caso de todos, por lo que se siguen explorando alternativas que permitan superar la crisis por el COVID19 y el rezago acumulado de deficiencias en su modelo estructural que de no atenderlas, será inminente la parálisis de algunos de los sistemas.

El reto para contener los efectos negativos generados por la pandemia del COVID19, como ya vimos requieren de la intervención integral del Estado, a través de Políticas Públicas de largo plazo que consideren no sólo el esquema de fomento condicionado a criterios de eficiencia económica, equidad distributiva e indicadores de calidad y eficiencia en la prestación del servicio sino que puedan integrar otros sectores y variables como la infraestructura; reconfigurar el transporte público bajo modelos de Sistemas Integrados Multimodales e Inteligentes que facilitan la movilidad de las personas e integren diferentes modos mediante el uso de una única tarjeta y esquemas tarifarios unificados; gestionar la movilidad en tres dimensiones: Sostenibilidad Financiera, Gestión integral de Demanda y Gestión integral de la Oferta que potencie los 3 activos de la Movilidad Urbana: Tecnología, vehículos e infraestructura, para lograr ciudades sustentables, resilientes, compactas, caminables, que privilegien la movilidad no motorizada, baja en carbono, integrada, multimodal y apoyada en el uso de las tecnologías para alcanzar una calidad de vida para todos!