Factores para evaluar la implementación del gas natural

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La implementación de un proyecto de gas natural en el servicio de transporte público, implica varios aspectos que deben evaluarse antes y durante la planeación del mismo.

FACTOR ECONÓMICO

Este es sin duda el primer factor a considerar, puesto que el tema económico es el que mayor importancia tiene para el transportista, debido a la situación tarifaria y al costo del combustible, que ha aumentado de manera importante.

De inicio, se debe analizar el número de autobuses que conforman la flota, así como las distancias que éstos recorren. Partiendo de los 250 km en adelante y considerando que exista disponibilidad del combustible en la ciudad, la implementación de gas natural es viable, tomando en cuenta que el gas natural es significativamente más barato que el diésel, por lo cual, el ahorro resulta realmente importante en la medida en que la distancia de los recorridos aumenta.

Cuando se tiene una flota de entre 40 y 50 unidades y éstas recorren las distancias recomendadas, un proyecto de gas natural puede detonar favorablemente, independientemente de que el transportista instale o no su propia estación de carga, pues podría contratar el suministro a un proveedor; aunque cabe mencionar que puede aspirar a una mayor rentabilidad si considera una estación de autoabasto, ya sea estableciéndola él mismo en un proyecto paralelo o por medio de un tercero, debido a que esto le daría acceso a un costo más económico del gas ya comprimido. 

En el caso de un transportista con pocas unidades, tendría que considerar que haya una estación de suministro cercana, además de la distancia ya mencionada en los recorridos de sus autobuses; si esto se cumple, migrar a la tecnología de gas natural sería una alternativa interesante en términos económicos, debido a los ahorros anteriormente descritos. 

Si no cuenta con una estación de carga cercana que le suministre el combustible, otra posibilidad para el acceso del hombre-camión a la tecnología de gas natural es que se agrupe con otros transportistas con las mismas características, para que conformen la flotilla y justifiquen un proyecto entre todos.

Con respecto al precio de los autobuses con tecnología a gas natural, ciertamente éste es aproximadamente 30% mayor al de uno con motor a diésel, sin embargo, en circunstancias normales, tanto si se trata de empresas, como de hombres-camión, ambos esperarían el retorno de la inversión entre el tercer y el quinto año de operación, dependiendo del precio del gas, en dónde se compre y las distancias que recorran sus vehículos, y a partir de entonces hasta el décimo año que hubiera renovación, se obtendrían ahorros importantes.

FACTOR REGULATORIO

Otro aspecto que un transportista debe considerar cuando planea implementar la tecnología de gas natural, es el de las normas, reglamentos y otras regulaciones de la localidad donde opera.

Existen proyectos que no han prosperado o tardan en arrancar, al no haber revisado desde el inicio aspectos como el uso de suelo del terreno en el que se planea poner una estación, u otros reglamentos o permisos necesarios para operar. Por ello es imperativo analizar a tiempo la factibilidad del terreno.

FACTOR ACCESO A LA INFRAESTRUCTURA

Obviamente, al comenzar a pensar en implementar gas natural, el transportista debe investigar si hay disponibilidad del combustible en la ciudad en donde presta el servicio.

Con esto no hablamos de que necesariamente deban existir estaciones de carga en su entorno; con el hecho de que haya ductos con la presión adecuada y un proyecto con el suficiente número de unidades, se puede justificar el desarrollo de una estación. En este sentido, la mayoría de las grandes ciudades de México tienen gas natural, según un análisis de la SEMARNAT, el cual presentó cerca de 40 localidades del país con 500 mil habitantes o más, donde existen ductos del combustible; en estas ciudades, entre ellas Monterrey, el Valle de México, Guadalajara, Puebla, Toluca, Mexicali y Tijuana, es factible el desarrollo de proyectos de transporte con base en gas natural.Posteriormente, debe analizarse la cercanía del ducto con el proyecto del transportista, por su relevancia para eficientar los costos operativos, sin embargo, hoy en día existe la versatilidad que ofrecen los gasoductos virtuales y no es forzoso establecerse en un terreno con un ducto cercano.

Un gasoducto virtual es el servicio que presta un proveedor que tiene una estación grande de compresión de grandes volúmenes de gas, y usa camiones cisternas o tanques especiales para trasladar el gas, ya comprimido, a otro punto donde no hay ducto. Cuando se trata de un proyecto grande de implementación de gas natural, se justifica que un proveedor pueda acercar el combustible al terreno que cumpla con los elementos necesarios, ampliando las alternativas de lugar donde se establecerá el transportista. Un proyecto con gasoducto virtual puede funcionar en un radio de aproximadamente 250 km a la redonda de donde se tenga la estación de compresión, lo cual abre las posibilidades a proyectos de gas donde antes no las había.

FACTOR TECNOLÓGICO

Es indispensable entender que, para que la rentabilidad del proyecto se alcance de forma exitosa, se debe elegir cuidadosamente la tecnología, es decir, autobuses a gas natural con las características adecuadas.

Por principio, el vehículo debe ser apropiado en tamaño, tipo de motor, capacidad y tipo de tanques, para que el retorno de inversión se dé con mayor rapidez. La autonomía del autobús es uno de los aspectos más importantes, pues en caso de que la estación de carga no esté cercana a la ruta, una buena autonomía evitaría que no se completara una jornada completa; dejar el pasaje para cargar combustible y posteriormente regresar, impacta fuertemente en términos económicos, en cuanto a lo que se deja de percibir y a lo que se gasta para ir a cargar y volver. Así, al investigar la autonomía de la unidad, debe considerarse que cumpla con una jornada completa considerando el abasto, la distancia de la estación contra la ruta, los encierros, es decir, toda la logística de la operación. Por otra parte, el transportista debe buscar una marca que posterior a la venta del vehículo, le dé la asesoría y el soporte necesario, y cuente con la infraestructura necesaria para ello; que tenga refacciones disponibles y que pueda ofrecerle el servicio de mantenimiento.