El primer paso para implementar gas natural: ¿Hay infraestructura en mi ciudad?

ductos

En México existe una red de gasoductos que puede abastecer a cerca de 40 localidades del país con 500 mil habitantes o más, lo cual abre las posibilidades de implementar tecnología a gas natural a los transportistas de dichas ciudades.

Como se había mencionado anteriormente en esta sección, ciudades como Monterrey, el Valle de México, Guadalajara, Puebla, Toluca, Mexicali y Tijuana, entre otras, ya cuentan con redes de gas natural, sin embargo las expansiones importantes se están dando del lado del Pacífico; actualmente existe un ducto que corre por el Pacífico y que llegará hasta Mazatlán.

No obstante, en cuanto a infraestructura para implementar proyectos de gas natural, hablar de porcentaje de ductos por territorio no sería lo justo, sino de cuántas metrópolis tendrían disponible el combustible. En este sentido, existe un estudio realizado por la SEMARNAT que establece la lista de ciudades con accesibilidad al mismo. El documento permite ver -a un nivel macro- a los transportistas interesados en implementar la tecnología, si son sujetos de acceder al combustible.

Determinando la factibilidad

determinando la factibilidadPara que el transportista pueda concluir si es factible implementar un proyecto de gas natural en su empresa, debe ubicar en el mapa de la infraestructura, dónde hay gasoductos nacionales fuertes; a partir de ahí, localizará su ciudad y por qué parte corren esos ductos. Si se tienen rutas que pasan por ahí, paraderos o encierros cerca, este tema se vuelve aún más factible.

En caso contrario, aún puede investigarse a qué radio o distancia quedarían; si el volumen del gas es suficientemente grande para considerar un gasoducto virtual y al traducir el proceso en números hay rentabilidad, el proyecto también es factible. Para ello lo mejor es trazar un polígono donde se establezcan los ductos y las rutas de transporte, ubicar los cruces y posteriormente, buscar varias opciones de terrenos donde se pueda establecer la estación.

Guadalajara, por ejemplo, tiene gasoductos que corren hacia el sur de la ciudad, bordeando el Periférico y algunos ramales se extienden hacia el noroeste o a la zona centro-sur, por lo cual se puede acceder a partir de ahí con la modalidad de gasoducto virtual, en proyectos de 50, 60 o 100 unidades; también puede suministrarse el combustible hacia el norte de la ciudad, donde no hay gasoducto. En ambas situaciones, es importante resaltar, como se había referido anteriormente, que es necesario estudiar la factibilidad del uso de suelo de dichas opciones de terrenos, que esté acorde a las normas y ya posteriormente, otras consideraciones, entre ellas:

Cabe destacar que existen marcas de autobuses a gas natural, que ofrecen al cliente despreocuparse de todo este análisis, pues considerando que el transportista es experto en el servicio que ofrece y no precisamente en la implementación de la tecnología, en su acercamiento con la marca será apoyado con el cálculo de todos estos elementos y en general con el desarrollo del proyecto. Concretamente, si el volúmen de la flota es suficientemente grande, el transportista hoy, tiene la ventaja de obtener el equipo de asesores y la capacitación necesaria para la implementación de la tecnología en su empresa, por medio de la marca que le provea las unidades a gas natural, en aproximadamente un año, lo cual comienza a derribar la barrera de no comprar autobuses de este tipo por no haber estaciones y de no establecer estaciones por no haber empresas de transporte con unidades a gas natural. Las marcas líderes en este tipo de tecnología han logrado empatar al segmento industrial con los transportistas, enlazando a ambas partes para que los proyectos se aterricen y sean hoy una realidad.

Redundancia a gas natural

Así como existen localidades que aún no pueden acceder a la infraestructura de gasoductos, otras tienen redundancia con ellos, lo cual significa que en un solo punto se tiene alimentación de gas natural de más de una vía. Las ciudades con esta característica tienen una ventaja, pues mientras más redundancia se tenga, hay mayor oferta del gas, mayor capacidad y más de una opción de abastecimiento ante cualquier eventualidad que reduzca la cantidad disponible de alguno de los ductos.   

Tomando nuevamente el caso de Guadalajara como ejemplo, ésta tiene un buen nivel de redundancia, pues se alimenta de ductos que vienen del centro del país, los cuales a su vez, lo hacen de los que vienen del golfo o incluso de conexiones que vienen de Estados Unidos, a través del nuevo gasoducto de los Ramones, pero también tiene alimentación desde Manzanillo, con un ducto que conecta desde ahí, vía Tecomán hasta Guadalajara.

De igual forma, la ciudad de Manzanillo también cuenta con una importante termoeléctrica, derivada de un proyecto de la Comisión Federal de Electricidad orientado a gas, para el cual se puso una terminal con el objetivo de recibir buques de gas natural líquido y que se traduce en una entrada extra del combustible para la capital jalisciense.