Convertirse de hombre-camión a empresa

hombre-camión a empresa

En general, todos los transportistas nacimos como hombre-camión; pero los tiempos de cambio repentinamente nos ponen frente a la necesidad de saltar hacia un vacío desconocido o quedarnos en la prehistoria. Convertirnos en empresa, en este país, suena muy fácil; sin embargo, el proceso es largo: Lo primero es tomar la decisión o aceptar la realidad impuesta, pero igual debemos tomar el toro por los cuernos; lo bueno viene cuando debemos dar el siguiente paso: Generar unión y confianza entre nuestros compañeros, que se convertirán en nuestros socios y, todavía aún más complicado, definir a uno o varios líderes, quienes serán los responsables de, desde cero, crear la empresa, que será de todos, pero no todos trabajarán en o para ella. Si acaso se logra dar este paso nada fácil, viene la parte simple: Constituir la empresa, registrarla, darla de alta, etcétera.

Si es el caso, deberemos generar un pequeño grupo de gente que sea capaz de participar en una licitación, hacer un documento, reunir requisitos y finalmente, ganarse el premio: Una concesión colectiva para una persona moral. Al ganar una licitación, lo normal es que ya exista una fecha definida para el inicio de operaciones y es entonces cuando definiremos la estructura de la nueva empresa; opciones y visiones sobre este punto hay miles y muy diversas, pero lo importante es que sea funcional y clara, con puestos, perfiles y responsabilidades muy específicas. Ya con esto definido, comenzaremos la búsqueda de gente; nuestra sugerencia es hacer una mezcla de socios/empleados, por un lado y por el otro, sólo empleados que aporten lo que en casa nos falta.

Obviamente, entre los socios habrá gente con todo nivel de conocimiento, pero lo que tendrán en común será la experiencia de haber tenido la responsabilidad de dar un servicio, mantener una unidad, controlar a un conductor, lidiar con la autoridad y además, hacer de esto un negocio que les dé para vivir.

Esa experiencia es invaluable y debería ser una parte importante para tomar en cuenta al seleccionar a los socios/empleados de la nueva empresa; igual de importante es ser conscientes de que no sabemos todo y ubicar nuestras deficiencias, para con base en esta determinación, elijamos a algunas personas que serán empleados de la empresa, pero que aportarán el conocimiento que nos hace falta; quizá no aporten mucha experiencia, porque no son hombres-camión que nacieron entre motores y llantas, pero en este entorno económico mexicano, existen muchos pequeños detalles fiscales, contables, administrativos y los transportistas no pueden saberlo todo.

El paso final, es amalgamar estos dos tipos de personas y lograr la creación de un verdadero equipo de trabajo; se dice muy fácil, pero no lo es en absoluto; el futuro de la empresa de nueva creación, dependerá de que se logre hacer una buena amalgama entre un liderazgo con visión y que genere respeto, gente con experiencia en el negocio y gente que aporte su conocimiento al proyecto; sólo si logramos verdaderamente integrar a estos elementos, y convertirlos en un equipo, entonces estaremos sentando las bases para llegar a tener éxito. En una metamorfosis de hombre-camión a empresa, lo que no cambia es que solo hay de una sopa: Tenemos la responsabilidad de ser exitosos y rentables.

Jorge Higareda Macías es Coordinador del Diplomado en Administración de Transporte Público impartido en el ITESO. En 2008 fue el encargado de la estructuración de Operadora Macrobús S.A. de C.V., empresa conformada por 500 socios que antes eran hombre-camión.

Si deseas mayor información sobre la conformación de una empresa de transporte, comunícate a: proyectosaotp@gmail.com