¿Conoces la calidad del aire que respiras en el transporte público? - Pasajero7

¿Conoces la calidad del aire que respiras en el transporte público?

METRO COVIDDe acuerdo a una investigación se comprobó que 3.15 litros de aire que respiras dentro de una unidad de transporte en un viaje, ya estuvo en el sistema respiratorio de otro usuario.

Hoy más que nunca es importante cumplir con las normas sanitarias establecidas para viajar en el transporte público, entre ellas usar cubrebocas, cuidar la distancia de metro y medio, de ser posible no hablar, y es que de acuerdo con una investigación, los viajes en transporte público podrían ser fuente de contagio de no cumplir con estas medidas, pues es un lugar donde las personas inhalan en promedio 3.15 litros de aire que ya estuvo en los pulmones de otras personas.

El estudio dedicado al dióxido de carbono y el SARS-Cov-2 fue realizado por los expertos Julio Soto y José Luis Jiménez en del Metro de la Ciudad de México, ahí detectaron altos niveles de dióxido.

El resultado indica que la cifra mencionada representa 4.7 veces más de los límites marcados para evitar un contagio del Covid-19. En otras palabras, cuando una persona realiza un viaje a través del Metro, por cada 15 minutos, el 3.52 por ciento del aire que ingresó a su cuerpo, ya estuvo en el sistema respiratorio de sus compañeros de viaje.

Los expertos ejemplificaron su hallazgo señalando que un adulto inhala seis litros de aire por minuto, por lo que al hacer un viaje de 15 minutos habrá inhalado 3.15 litros del aire que antes ya fue exhalado por otras personas.

“Calculamos el riesgo de contagio con medidores de dióxido de carbono. Aire exhalado es igual a riesgo de contagio por aerosoles. Ante esto tenemos un riesgo extraordinariamente alto de contagio en el Metro de la CDMX”, aseguró Julio Soto.

El equipo que realizó las mediciones está encabezado por Soto, quien es asesor para reducir el riesgo de contagio de Covid-19, con ayuda de José Luis Jiménez, profesor de la Universidad de Colorado.

“Nos enfocamos en dividir los posibles escenarios que un usuario puede encontrar cuando vaya en el Metro, ventanas cerradas, cuando el tren tiene su marcha, aunque tenga ventanas abiertas, entre otras”, explicó Soto.

Lo que se recomienda y lo que es

El coordinador del estudio agregó que la recomendación es de 700 partes de dioxido por millón en una situación como la que debe haber al interior de los vagones del Metro: todos portan mascarilla, no hablan y las ventanas están abiertas.

“Y 550 partes por millón cuando no usas cubrebocas y no se cumplen estas especificaciones, por ejemplo, al interior de un restaurante donde estás comiendo y hablando”, dijo Soto en entrevista.

Sin embargo, con los medidores proporcionados por Jiménez, se encontró que en sábado a las 10:00 horas en la Línea 1 había mil 811 partes de dióxido de carbono por millón, lo que implica un excedente de casi cinco veces, 4.7.

En tanto, Soto agregó que a esto se debe sumar el escenario de contagio comunitario actual que, pese a la reducción de casos y hospitalizaciones, sigue siendo alto.

El asesor aseguró que no ha habido acercamiento con las autoridades, sin embargo, ya han trabajado con plazas comerciales y otras tiendas para reducir el riesgo de contagio.

“En Japón, desde marzo (de 2020), ya se miden los niveles de CO2 para controlar el riesgo de contagio en interiores”, afirmó Soto.

¿Qué es el dióxido de carbono?

El dióxido de carbono (CO2) es un gas incoloro, denso y poco reactivo. Forma parte de la composición de la troposfera (capa de la atmósfera más próxima a la Tierra) actualmente en una proporción de 350 ppm. (partes por millón). Su ciclo en la naturaleza está vinculado al del oxígeno.

Está muy extendido en el procesamiento de alimentos y bebidas. Pone el gas en la cerveza y los refrescos, y también se emplea en el empacado de ensaladas o carne fresca. El CO2 se utiliza también en la industria alimenticia para preservar los productos

El dióxido de carbono (CO2) no es, en sí mismo, algo malo. De hecho, sin él no habría vida sobre la Tierra. Sin embargo, si se libera en grandes cantidades, es perjudicial.

De hecho ha sido el ser humano un factor perturbador del ciclo armónico natural del CO2. “Desde el inicio de la Industrialización, la concentración de CO2 en la atmósfera ha aumentado considerablemente”, afirma Friedrich-Wilhelm Gerstengarbe, del Instituto de Investigación de los Efectos del Cambio Climático de Potsdam (PIK, por las siglas en alemán).