Ciudades y Bicicletas

CIUDAD Y BICICLETAS

El 25 de febrero de 2011, durante una rodada ciclista en Porto Alegre, Brasil, un conductor embistió intencionalmente a sus participantes. El evento despertó numerosas manifestaciones de solidaridad en todo el mundo y retomó la importancia de la mejora en condiciones de tránsito. Resultado de ello, en el primer aniversario del suceso, nació el Foro Mundial de la Bicicleta en 2012, teniendo como ciudad anfitriona Porto Alegre. Durante cinco años, el Foro ha continuado como una iniciativa ciudadana y horizontal en el que participan organizaciones de la sociedad civil, academia, medios de comunicación, empresas y entidades gubernamentales con el objetivo de avanzar hacia una movilidad más segura, equitativa y eficiente.

La Ciudad de México fue orgullosa sede este 2017, del 19 al 23 de abril, y durante días reunió en espacios de discusión y diálogo iniciativas globales, esfuerzos locales y acciones futuras. Las distintas actividades, ponencias, paneles, presentaciones, rodadas y talleres demostraron lo fundamental de la bicicleta como elemento transformador de ciudades. En ese sentido, son muchos los factores que posicionan a la bicicleta como uno de los modos más eficientes, sustentables, equitativos y saludables: por ejemplo, que en comparación con otros medios, la bicicleta es de bajo costo, tanto en su adquisición, como en la afiliación al sistema público de la ciudad, Ecobici; además, su funcionamiento no requiere insumos en combustibles fósiles, aquellos tan importantes en materia de contaminación y que han experimentado volatilidad en precios, con impacto directo en los bolsillos de las familias mexicanas; la cereza del pastel es que el uso de la bicicleta representa un elemento de actividad en rutinas cada vez más sedentarias, siendo elemento de salud en sus usuarios. Los beneficios individuales son claros e importantes, sobre todo porque cada ámbito es un tema latente en la vulnerabilidad y resiliencia urbana y ciudadana: la contaminación, los precios volátiles de la gasolina, la salud pública.

No obstante, necesitamos hablar cada vez más de la importancia del fomento a la movilidad ciclista a nivel ciudad. Ahora, cada vez un mayor número de publicaciones académicas y de expertos, demuestran que la inversión e impulso a ciclistas resultan en mejores condiciones de movilidad para todos los usuarios de la vía. En Nueva York, por ejemplo, en donde se implementó un programa de construcción de ciclovías confinadas entre 2007 y 2011, las lesiones por hechos de tránsito totales disminuyeron entre un 12% y un 52%, según el tipo de calle. El rediseño hacia infraestructura más incluyente, con mejores condiciones es fundamental no sólo para los usuarios a los que está dirigida, sino para todos los que diariamente transitan en nuestras calles; por ejemplo, se ha demostrado que la presencia de un mayor número de ciclistas se traduce en velocidades más bajas en las vialidades.

Aunque aún tenemos un camino largo por recorrer, la CDMX ha experimentado por su parte un importante crecimiento de usuarios, iniciativas gubernamentales como el programa Ecobici, Paseo Dominical, y el Ciclotón, la ampliación y construcción de más de 170 kilómetros de infraestructura ciclista, más equipamiento como biciestacionamientos y postes de herramientas. La Visión Cero Accidentes, principalmente mediante la construcción de infraestructura ciclista segura, las mejoras en señalización y accesibilidad y la reducción de velocidades del Reglamento de Tránsito, redujeron en casi 77% las muertes ciclistas en su primer semestre de aplicación.

Formar parte del impulso ciclista urbano, es trabajar por ciudades más seguras, equitativas y sustentables para todos los usuarios. Es entender, como menciona el Consejo Nacional para la Prevención de Accidentes que “su inclusión en el sistema vial obliga a la toma de decisiones en favor de un mejor ordenamiento territorial, apegados a un desarrollo urbano amigable, incluyente y sustentable”. En la ciudad el cambio no dará un paso atrás.