“Ciclismo e igualdad, ¿aprender de Dinamarca? - Pasajero7

“Ciclismo e igualdad, ¿aprender de Dinamarca?

DINAMARCA

Para 2012, los autores Ralph Buehler y John Pucher, realizan un capítulo dentro del libro City Cycling, en el que comparan las tendencias de ciclismo en países de la socialdemocracia (Dinamarca, Alemania, Suecia, Finlandia, entre otros) y países con economía de mercado (Estados Unidos, Australia, Reino Unido, entre otros). La tesis principal de este capítulo es comprobar que los países social demócratas tienen mayores porcentajes de viajes en bicicleta, viajes de mujeres y viajes de ancianos en bicicleta, puesto que existe un financiamiento específico, regulaciones de tráfico, educación ciclista a temprana edad, entre otras políticas que no se encuentran en los países con economía de mercado.

En Dinamarca, por ejemplo, el 18% de los viajes se hacen en bicicleta, de los cuales el 55% es realizado por mujeres; el 35% de los viajes a la escuela y al trabajo son en bici y el 15% de los ciclistas son adultos mayores (Buehler y Pucher, 2012). Existen varios estudios que demuestran que Dinamarca es un país realmente igualitario. Para 2017, el Índice Gini que mide el grado de desigualdad de los países en el mundo, fue de 28.2 para Dinamarca y de 41.5 para Estados Unidos (Banco Mundial, 2017).

Significando esto que, entre mayor sea el número, mayor es la desigualdad dentro de los países. La mayor parte de la población danesa vive en las ciudades y cuenta con los servicios básicos (Wheeler y Cline, 2020).

El estado de bienestar danés se impone frente a las políticas neoliberales que abogan por la mínima intervención del Estado (Jansen, 2018), hay quienes sostienen que este sistema fue posible sólo gracias a una estructura igualitaria previa (Booth, 2015). Desde 1930, con la primacía de los partidos de la socialdemocracia nórdica, la cultura política en general, tiende a ver por la comunidad y por el bien común y no es tan individualista, como en Estados Unidos; (Solheim, 2004). Es importante saber, que para 1975, el 44% de las mujeres y hombres daneses se afiliaban al partido socialista (Vusitalo, 1975 en Wheeler y Cline 2020).

Siguiendo con las bondades de la cultura danesa

No sólo las personas danesas están dentro de la lista de quienes más utilizan la bicicleta para sus traslados cotidianos, según las medidas internacionales, las personas danesas son las más felices del mundo. Para 2018, las ciudades de Aarhus y Copenhague, estaban entre las 5 ciudades principales con mayor bienestar subjetivo (WHR, 2020).

Para 2018, Dinamarca fue el segundo lugar de los 27 países más ricos del mundo que están más comprometidos a ayudar a los países más pobres en materia de financiamiento, tecnología, ambiente, comercio, seguridad y migración (CGDEV, 2018).

La cultura de los países socialdemócratas, entre los que se encuentra Dinamarca, incentiva, tanto a mujeres, como a hombres, a combinar sus responsabilidades del hogar, con sus actividades económicas, lo cual genera una cultura de igualdad de oportunidades y se refleja en que esta zona geográfica es la que mayor participación de mujeres tiene dentro de la esfera política (Solheim, 2004).

Una cultura no perfecta del todo

Dinamarca no es un país perfecto del todo. Algunos autores afirman que las personas danesas no reciben de manera cordial las discusiones enérgicas sobre asuntos políticos y sociales, además de que mucha gente danesa considera aburrido su país debido a la tremenda igualdad de oportunidades que poseen (Booth, 2015).

Con respecto a las medidas de bienestar subjetivo y felicidad, algunos autores han dicho que pueden tener sesgos dependiendo de qué signifique la felicidad según a la sociedad a la que pertenezcan las personas; por ejemplo, en Dinamarca se considera vergonzoso decir que se es infeliz, por lo que todo el mundo siempre contesta que está “bien” o “superbien” (Booth, 2015).

Por otro lado, el trato igualitario y todos los beneficios del estado de bienestar no siempre los reciben, los hombres y mujeres que migran de otros países hacia Dinamarca, pues en el discurso político del país se prioriza la multiculturalidad, pero en la práctica no todos los derechos de los migrantes son respetados, sobre todo si no se convierten totalmente a la cultura blanca homogeneizadora de los nativos daneses (Jensen, 2018).

Preguntas que se podrían transferir a México

México posee una economía de mercado mucho más alejada de los países socialdemócratas, además de que los viajes ciclistas son mucho menores que en estos últimos países. En el Área Metropolitana de Guadalajara, tan sólo el 3.4% de los viajes cotidianos se realizan en bicicleta (Jalisco Cómo Vamos, 2018) y en la Zona Metropolitana del Valle de México, esta cifra es tan sólo de 2.1% (INEGI, 2017). La reflexión de los apartados anteriores tiene el objetivo de generar preguntas para México: ¿La relación igualdad-ciclismo es transferible a México?

  • ¿Cómo se podría medir la relación entre el ciclismo, la felicidad, la participación política y la igualdad de oportunidades?
  • ¿Más incentivos a la cultura ciclista significarían, para México, una disminución de la desigualdad?
  • ¿Serían estas políticas la única solución a la abismal desigualdad mexicana?
  • ¿Qué otras acciones se tendrían que llevar a cabo?
  • ¿Qué soluciones endémicas tendría que generar México?
  • ¿Sería necesario un cambio radical, como lo sería un cambio en el sistema económico?



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