Carmenza Saldías Barreneche

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Economista y experta en planificación y administración del desarrollo regional, nos comparte su visión sobre el crecimiento de las ciudades latinoamericanas y sus comunidades.

NO ES CON GOBIERNO, CIUDADANOS E INFRAESTRUCTURAS AISLADOS

Las metas se alcanzan haciendo sociedad en las ciudades

Los dolores de movilidad en Latinoamérica

“Latinoamérica tiene una deuda enorme con la movilidad, básicamente porque hizo un proceso de urbanización bastante defectuoso. Nuestras ciudades crecieron sin orden, sin autoridad, sin calidad y sin ciudadanía.

“Nuestra urbanización estuvo capturada por los apetitos de los dueños de las tierras, a quienes nunca les importó qué vida le estaban construyendo a la gente. Hoy Latinoamérica tiene una gran deuda de calidad de vida con cerca de 500 millones de personas que viven en las zonas urbanas, donde no más allá del 10 o 15 por ciento vive con calidad; solo las familias con grandes fortunas viven en lugares medianamente cómodos, sin seguridad y también padecen los problemas de la mala ciudad.

“Tal vez lo que necesitamos en este momento, es apurarnos en esa reflexión para saber y aprender de los que hicieron una buena calidad de vida urbana, para luego nosotros empezar a darla a millones de personas, porque lo que los autores auguran para América Latina, si no resolvemos el desorden urbano, es la crisis, el gran caos urbano, la revolución, la salida de casillas de la ciudadanía, porque no puedes tener a millones viviendo mal, mientras ven por la televisión cómo se vive bien.

“Hace 100 años eso no pasaba, porque la gente no sabía qué era vivir bien; a la gente la montaban en un mal vehículo o le daban un mal barrio, y como nunca había visto qué era lo bueno, pues no le preocupaba. Hoy en día, continuar brindando una ciudad con problemas de movilidad, cuando al prender un televisor se puede ver que hay sociedades en donde el presidente o el primer ministro utilizan  el Metro, la gente ya no se lo aguanta; sin embargo, éso es la buena noticia, que la paciencia de los ciudadanos está llegando al límite”.

“La sociedad no le pertenece a los políticos”

“En cuanto al reto de que los planes de las ciudades trasciendan a través de las administraciones, sin que intervengan intereses políticos, es fundamental entender que el proyecto de sociedad no le pertenece a los políticos, le pertenece a la ciudadanía, aunque no lo hemos entendido así; es una realidad que la mayor parte de la ciudadanía no quiere ni decidir, ni pensar mucho, por lo cual delegó en unas personas y en unos partidos, en grupos de funcionarios, la toma de todas las decisiones, y está visto que no siempre se toman a favor de todos.

“Hay que devolver a los ciudadanos el poder, la capacidad de entender que el gobierno está al servicio del ciudadano y no al contrario, y que el gobierno trabaja con el dinero que todos tenemos para hacer buena ciudad para todos. Empezar a exigir eso va a ser lo importante, pero eso es cuando hacemos ciudadanía; la ciudad no es la obra física, la obra física únicamente es el escenario; lo que realmente importa de las ciudades es que haya guión, un sueño, una narrativa, un proyecto colectivo.

“Cuando todos estamos sintonizados con el proyecto colectivo, todos somos iguales; el alcalde es el funcionario principal y los otros son empleados de los ciudadanos para proveer buena ciudad. El cambio no es poco, es cultural, es cambiar en la cabeza la idea de que aquellos que nos mandan nos regalan las cosas, por la de entender que es el esfuerzo ciudadano el que construye las soluciones.

“Creo que nuestras sociedades latinoamericanas están entendiendo al cabo de siglos, que ya está bien de que el proyecto social esté cooptado por los políticos. El proyecto social es de la ciudadanía, y es ésta quien debe saber qué sociedad quiere, cómo la quiere construir y poder así elegir a quienes mejor le garanticen eso. Si eso pasa, entonces la ciudad cada tres, o cuatro, o seis años, cambiará de alcalde, no de proyecto, el cual conservará 20, 30, 50 años y las autoridades que lleguen, será a ver cómo le aportan a ese proyecto”.

La planeación de la ciudad

“Hay cuatro grandes temas que ocupan la atención del gobierno territorial hoy en día y de los que la ciudadanía tiene que estar muy enterada.

  1. “El primero se llama cohesión social; si vamos a planear la sociedad a futuro, lo primero que tenemos que saber, es cómo nos vamos a conectar entre nosotros. Si no cohesionamos, si no hacemos como unidad, como comunidad, la tarea, no vale nada; requerimos de cohesión social.
  2. “El segundo tema es la gestión de lo público; cuando estamos de acuerdo en que nosotros hacemos comunidad, enseguida debemos detectar qué necesidades nos unen y cómo las vamos a gestionar; eso es poner al estado y al gobierno después de los ciudadanos, no antes.
  3. “El tercer elemento es que tenemos que trabajar sobre la generación de riqueza, no solamente en el plano económico sino en los planos social, cultural, académico, esos otros capitales que tiene una sociedad.
  4. “El cuarto es el ordenamiento y sostenibilidad territorial; cuando llegamos a la ciudad, hay que pensar sobre el territorio los elementos básicos de la triada de poder: estado, capital y trabajo, que aquí vamos a llamar generación de riqueza, cohesión social y gestión de lo público; eso es lo que hace distinta la planeación urbano-regional, de la nacional o de la empresarial.

Se trata de buen gobierno gestionando lo público y buena sociedad, porque hoy ésta  gestiona lo público, el sector privado hace cosas públicas, la ciudadanía hace tarea pública; lo público ya no es una prerrogativa del gobierno. Gestión de lo público, cohesión social, generación de riqueza, y un ordenamiento y sostenibilidad territorial, son los elementos que hay que tener como temas centrales para empezar a irrigar en la planeación; fuera de esto, se le estaría dejando coja”.