Avances en los sistemas de transporte de México

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En los últimos quince años, los sistemas de transporte en México y en especial la mentalidad de los transportistas, ha evolucionado y han cambiado poco a poco su visión del negocio. Hoy en día el transportista entiende las bondades que ofrece estar conformado en empresas, pese a los sobrecostos de hasta del 40% que representa pasar de la informalidad a la formalidad. Muchos transportistas han dado el paso y ven con satisfacción el camino andado.

A partir de 2008, el gobierno federal puso por vez primera la mira en dar atención a un servicio público que se había olvidado, donde la inversión federal era inexistente, salvo en los casos de las tres grandes ciudades de México. Se concesionaba y se dejaba al transportista toda la responsabilidad, toda la inversión y se le otorgaba una tarifa continuamente rezagada.

Así, con el Programa Federal de Apoyo al Transporte Masivo se dio un paso importante hacia la concientización de la importancia del sector, invirtiendo en el transporte, primeramente, con el Tren Suburbano Buenavista-Cuautitlán, y posteriormente hacia proyectos de autobuses en carriles confinados en diversas ciudades del país, así como con el primer Tren Interurbano Toluca-México y las líneas 3 de tren ligero de Guadalajara y Monterrey. Con ello, se está logrando que los recursos provenientes de las carreteras, se dediquen en parte al transporte público.

La carencia de personal preparado, capacitado, pero sobre todo con experiencia a nivel autoridades y transportistas hizo que la curva de aprendizaje fuera muy lenta, se cometieran errores y se tuvieran pocos aciertos en el camino. Hoy en día, las autoridades han empezado a comprender la complejidad del negocio, donde cada autobús genera al menos cinco empleos directos, permanentes. Si consideramos lo que señala la Asociación Mexicana de Transporte y Movilidad de que solo en 40 ciudades del país, el transporte público en autobuses se ofrece con 393 mil unidades, se infiere la generación de poco menos de dos millones de empleos directos y permanentes; solo entonces se puede observar la importancia del sector.

Este aprendizaje ha tenido como principal repercusión los números fallidos que se han obtenido en algunos corredores en cuanto a demanda de transporte y por ende en los ingresos reales de estos nuevos sistemas de transporte. Por lo general, se han sobreestimado, muchas de las veces en busca de poder cubrir los ingresos que generarán las tasas internas de retorno que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público solicita para hacer elegible un proyecto de inversión.

Se han logrado grandes éxitos en sistemas donde la demanda florece (corredores con demandas reales superiores a los 100 mil pas/día), como son los casos de Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México. En todas ellas, los corredores de autobuses en carriles confinados presentan demandas que justifican plenamente dichas inversiones. A su vez, destaca el caso de la ciudad de León, donde bajo un programa estatal y municipal, de trabajo arduo y con continuidad entre administraciones han logrado crear un sistema integrado de transporte, a partir de sus tres troncales. En ella, se dio un trabajo comprometido entre autoridades y transportistas, que después de más de quince años continua.

A este trabajo conjunto que se dio en León, se contrapone en muchos casos, una autoridad que busca generar los proyectos sin intervención del transportista desde una temprana concepción del proyecto (Pachuca, Chihuahua, Oaxaca). Es natural que cualquier empresario, al que le quieren imponer un proyecto, frene el mismo hasta no conocer de qué se trata, los beneficios y bondades que puede traer consigo y las amenazas mismas a su status quo. En este sentido, poco a poco, nuestras autoridades han entendido la importancia de la participación del empresario transportista.

El apoyo gubernamental en cuanto a la infraestructura es notorio y finalmente merece un reconocimiento. Sin el PROTRAM, el transporte no hubiera iniciado el proceso de cambio que hoy en día presenta en muchas ciudades del país. Sin embargo, al ir al tema de la operación diaria, aquí es donde la autoridad se presenta temerosa. Busca un transporte de primera, pero dando al transportista ingresos que no pueden solventar el servicio deseado o planteado por el mismo PROTRAM.

Hace unos días, dentro de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio, se señaló la necesidad de que los salarios en México fueran mayores, más justos con el fin último de generar una proporción mayor de clase media. De igual manera, para generar un mejor transporte, más eficiente y de mejor calidad, debemos contar con tarifas realistas, superiores a las actuales. El estar engañándonos con salarios bajos, no permitirá generar los mercados de consumo; de igual manera, las tarifas bajas, no lograrán generar el transporte que requiere el ciudadano.

Los empresarios transportistas, en ciernes, deben ser vistos por las autoridades como tales, como empresarios no como almas de la caridad. La calidad del servicio que buscan -uno y otro- debe ser valorada y mantenida con los ajustes tarifarios necesarios, de otra forma, poco a poco el servicio se va deteriorando. Como muestra, un botón: el Metro de la ciudad de México ya no es sostenible. Las repercusiones que se tienen son notorias; mal mantenimiento, estaciones en franco deterioro y un servicio que dista ser lo que el usuario desea. El volver a levantar el servicio del Metro, va a costar sangre, sudor y lágrimas.

Finalmente, PROTRAM cuenta con una veintena de proyectos en camino, centrados fundamentalmente en la generación de infraestructura, lo cual es bueno para nuestras ciudades. Sin embargo, se olvida en todos estos procesos de creación de ciudad dos aspectos: la parte de operación e integración de estos servicios de transporte público,  así como el proceso de instrumentación de los mismos.

No solo debemos hacer obra, sino también hacer sistemas de transporte. Debemos estructurar, tecnificar y organizar el transporte en al menos 90 ciudades con cariz metropolitano y evitar que ciudades con poblaciones menores a los 200 mil habitantes caigan en los errores que han vivido muchas de estas ciudades. Debemos generar los cuadros capaces de instrumentar proyectos, tanto en el sector transportista como en la autoridad.