Apuntes sobre las sesiones de Transforming Transportation

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Las sesiones de divulgación organizadas en conjunto por el Banco Mundial y World Resources Institute resultaron por demás interesantes y trajeron a colación temas de actualidad y sobre las que deberemos madurar ideas para reducir el rezago de 15 o más años que tenemos en especial en el tema tecnológico del transporte. Naturalmente, estos apuntes cubren solo algunos puntos de las sesiones y los comentarios van dirigidos a lo que a mi modo de ver resultó interesante, así como las áreas a donde debemos enfocar nuestras miras, ya sea como gobierno, como asociación, como empresa o como consultor.

Si bien es un tema reiterativo, es importante señalar el énfasis que se le sigue dando a los grandes cambios que se perpetran para hacer un mejor uso de un espacio cada vez más escaso, dada la penetración del automóvil y el crecimiento de la población. Esto suena interesante, pero realmente no contamos con datos suficientes, reales y balanceados que no induzcan a pensar en un sesgo hacia los modos privados, incluyendo la bicicleta o los modos compartidos. A su vez, se subraya la necesidad de cobrar por el espacio utilizado, pero las preguntas que brotan son ¿Cuánto y cómo?

Por otra parte, se señaló que no es solo la atención a la tecnología, sino ver con mayor seriedad y análisis hacia donde van a crecer nuestras ciudades y cómo lo van a hacer. Hoy en día solo pensamos en la ciudad existente y no vemos hacia nuestra ciudad futura, básicamente por falta de información; por la necesidad de cubrir las deficiencias actuales y; por los bajos presupuestos asignados al transporte y su planeación. Solo pensamos en nueva obra y no la consolidación de nuestra Ciudad.

Con ello, llama la atención el señalamiento de cuatro puntos fundamentales en la nueva visión del transporte: la intermovilidad (uso de diferentes modos que se ajusten a las necesidades particulares de cada tramo de viaje y que en conjunto permiten la realización de un viaje completo); el compartir, ya sea viajes o un vehículo (se señala privado, pero realmente el transporte público cumple con esta función y una atención al tema debería plantearse para nuestra realidad); los vehículos autónomos y; la electrificación.

Se planteó la importancia de enfocarse en la tecnología, que avanza más rápidamente que la instrumentación de soluciones; el trabajo conjunto con las autoridades, pero sobre todo integrar en nuestra planificación el primer y el último tramo de viaje, tramos que por lo general son soslayados y olvidados en la planeación de nuestras ciudades. Las ciudades mexicanas requieren mucho análisis en este rubro y no solo acciones descoordinadas, aisladas y sin una integración con los tramos principales de viaje.

Los vehículos autónomos pareciera que vienen al mercado. Sin embargo, hay todavía muchos puntos que atender. Como puntos a favor se señala la reducción de la distancia para rebasar, así como la reducción de los tiempos en verde de los semáforos; una adherencia al límite de velocidad; una conducción autónoma, no agresiva y; un índice de seguridad superior al actual. En contra, se plantea que su operación se dificulta por la interferencia de señales con autobuses y camiones; las vueltas tanto a la izquierda como a la derecha; la modificación en la operación vial y el mapeo de una red vial incompleta; la cobertura limitada que hoy en día se tiene; el aspecto de la ciberseguridad y; que realmente no se ven ahorros en los costos de operación, pero probablemente si de inversión.

Esta tecnología autónoma va más avanzada que la parte de regulación. Es un punto toral que debe revisarse para ver si estamos preparados para su introducción ya que tiene que ser totalmente funcional y todavía se dista de ello. A su vez, deben considerarse los tiempos requeridos para la renovación del parque vehicular, tanto 

público como privado. No es inmediato y no existe capacidad en el mercado para hacerlo de un plumazo. Esto lleva a la convivencia entre ambos esquemas -actual y autónomo- a periodos superiores a los 15 años.

La opción de vehículos autónomos implica veh-km adicionales. Su símil sería un chofer que está dando vueltas esperando al jefe o bien, realiza viajes adicionales que de otra manera no se realizarían. A su vez, tendríamos colas de vehículos autónomos, circulando en vacío. En contraparte, se pregunta si ¿todos van a querer utilizar un vehículo autónomo, compartido, democratizado? Requiere un cambio de no uno sino muchos chips en la mentalidad del ciudadano. Sin embargo, existe la preocupación de la lentitud con que se está actuando y la duda subsiste en que si no nos alcanzará el futuro. Al respecto ¿qué estamos haciendo en México para evitar que el futuro nos alcance?

El tema de la accidentalidad, fundamental en nuestras actuales políticas de movilidad, pareciera que no se reduce con el vehículo autónomo y esto trae implicaciones en el precio de los seguros, amén del consabido miedo a lo desconocido. A su vez, el manejo laboral es otro punto que debe tenerse presente, sobre todo con el transporte de carga autónomo. ¿Qué vamos a hacer con el personal desplazado? ¿Quién es el dueño de la unidad, si está democratizada su posesión y uso? ¿Será una empresa, el gobierno; el big brother?

En el tema de la seguridad existe una ignorancia, al no contarse con información fidedigna o que esta es inexacta o manipulada. A su vez, se presenta una fuerte arrogancia, donde la autoridad culpa a la víctima de sufrir o generar el accidente; los señalamientos de que se conoce todo sobre el tema de la seguridad y que por ende no es necesario su estudio y; el planteamiento de que muchos análisis y diagnósticos conducen a la parálisis de las acciones. Con ello, la importancia de medir y dar seguimiento, enfatizando que lo que no se puede medir, no se puede resolver.

La electromovilidad poco a poco viene convirtiéndose en una realidad y no podemos quedarnos atrás. Resultó interesante los planteamientos que realizó el Dr Rodolfo Lacy señalando la necesidad de crear las unidades productivas en México, las cuales pudieran darse si se producen 250 unidades anuales de 12 m. Se consideró que se puede generar una sinergia con rutas o empresas que operen 50 unidades como mínimo. Naturalmente, el tema genera dudas sobre su aplicación, pese a la necesidad apremiante que marcan los cánones del cambio climático y análisis más serios deben iniciarse en nuestro medio, centrando creo yo, en generar una comparativa objetiva y sin sesgos, entre los trolebuses -tecnología conocida y aplicada en las ciudades de México y Guadalajara- y los autobuses eléctricos. Creo que parte de la agenda tecnológica para nuestras futuras autoridades se centrará en este rubro y un esfuerzo de nuestras instituciones de investigación deberán dirigirse en este sentido.




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