Algunos retos en la gestión de sistemas de transporte eficiente - Pasajero7

Algunos retos en la gestión de sistemas de transporte eficiente

duque marzo webEn estos momentos de pandemia, la importancia de sistemas de transporte público, ha sufrido un crecimiento vertiginoso. Así es, lejos de pensar que el vehículo privado “priva” de ser contagiado y que el servicio público suma contagios inmediatos; el virus 2019, nos teje ideas sobre el rumbo insostenible mantenido por nuestra sociedad hasta el momento y nos sume hacia una siguiente etapa de procrastinación determinante.

Las estrategias del tejido urbano para salvaguardar el beneficio público siguen en decadencia cuando en los centros urbanos todavía hay gente transitando al lado de vehículos estacionados donde los segundos no caben y los primeros sí. Desde luego que sacar los coches de los centros de la ciudad implica, lejos de restringir los tránsitos motorizados, adecuar las vías urbanas, las interconexiones y los espacios públicos para el disfrute y tránsito a nivel humano. Ahora la gente camina menos, convive lo esencial y vive con lo absolutamente necesario: medios ambientes limpios y seguros.

Salir de la pandemia llegará pronto, parte de la solución es cultural; no se deben seguir sumando e incentivando más costos ambientales en ciudades normadas por la cultura del tránsito urbano en coche privado-subutilizado. Hoy conocemos la necesidad de impulsar modos alternos que subsistan con más espacios verdes, para restar cambios climáticos y desarraigar la utilidad de un motor por persona.

Considero más posible cambiar la norma a través de la cultura, que cambiar la cultura del automóvil mediante reglas y normas coercitivas. Por su puesto, lo “normal” hace dos años no estaba dando los resultados esperados sino los más desalentadores de vivir en comunidad, esto es, ciudades congestionadas, contaminadas y accidentadas con fuentes de estrés colectivo. Hoy las normas que rigieron lo normal son la línea base para reconfigurar la planeación y ejecución de sistemas de transporte rumbo al cambio de paradigmas de movilidad urbana.

¿Qué hacer entonces para que funcionen las ciudades y sus sistemas de transporte?

Estudiar la relación entre el transporte y la ciudad

En zonas urbanas (más de 2,500 habitantes) normalmente el 60% de su población se mueve en transporte público y caminando. La crisis inicia cuando la caminata y el uso del servicio de transporte público es visto como deshonroso y mediocre, así el subdesarrollo urbano emana cuando a pesar de que las posibilidades de viaje colectivo encuadran en la oferta de servicio público y sendas para caminata disponibles, se solapa el uso de coches y motores en general. Considero que el transporte público sobresale porque la ciudad está viva, es decir, la gente se mueve a pie sobre redes multimodales de tránsito y convivencia urbana. Esto puede implicar que una ciudad motora es una ciudad privada y enferma, verbigracia, ciudades grises, inertes, e inalcanzables para alrededor del sesenta por cien de la población.

Balancear los medios de movilidad conforme a posibilidades de tránsito de la población

La población se mueve no con base a sus necesidades sino conforme a sus posibilidades, ya mencioné un porcentaje antes; a pesar de ese porcentaje insiste servirse del transporte público, se condiciona su persistencia al ignorar su importancia colectiva. Entiendo que una ciudad quiere gente, interactuando, convergiendo para determinar su estado funcional positivo, esto es, calidad del aire, balance vial y eficiencia económica superior a la dependencia de la motorización individual.

Balancear los modos de transporte con tarifas en consonancia

La tarifa: siendo el dolor de cabeza continuo de los prestadores del servicio es sin duda primordial su análisis. Gozar de tarifas equilibradas en el servicio público implica -entre tantas situaciones- estudios de transporte que consideren otras variables además de oferta y demanda del sistema en sí. Alguna de dichas variables que podrían estar interviniendo en el sesgo del análisis matemático que conlleva a desequilibrio tarifario, puede ser la importancia asumida de los datos exiguos y la estadística misma, aplicada ante pandemia.

El valor dado a los datos y sus resultados deben reeducarse de manera que se llegue a dominar la comprensión de los modos de manera ordenada con apoyo académico y fortalezas políticas para lograr la comprensión de su desempeño y funcionamiento post pandemia.

Mientras las urbes delimitan la vida de la población con apoyo del dinamismo cíclico entre transporte privado y ciudad, el balance entre medios y modos de transporte público discrepan de su tarificación. No tiene que ser así, la Tarifa es el eje rector del balance, por lo tanto, debe prevalecer su análisis continuo para ofrecer servicios públicos dignos-razonables al alcance de sus ocupantes. Las tarifas desbalanceadas-pasivas surgen como el principal problema del uso eficiente en servicios públicos lo cual genera el crecimiento continuo de usuarios eludidos.