2024

2024

Los próximos años seguramente marcarán fuertes cambios en la movilidad del país, dada la urgencia de atender a los más de 100 millones de viajes persona día que se realizan en las 93 principales áreas metropolitanas del país. Es recomendable que los futuros funcionarios que tendrá el país en materia de movilidad a partir del año próximo, incluyan dentro de sus agendas algunas de las siguientes inquietudes que deberán marcar la pauta hacia 2024.

El futuro funcionario enfrentará múltiples retos y aprenderá rápidamente lo que un buen amigo pregona: “los problemas van por elevador; las soluciones por la escalera”. Gran parte de estos problemas serán los de día a día, pero el funcionario en ciernes tendrá también que continuar con el impulso al cambio que se ha venido dando en los temas institucional, técnico, tecnológico, fiscal, tarifario y administrativo en el sector transporte y atender los nuevos paradigmas que se avizoran o que se han dejado a un lado por no ser los tiempos políticos correctos.

Uno de ellos, que afecta al menos a estas 93 áreas metropolitanas, es la conformación de Agencias Metropolitanas de Movilidad, de tal forma que se cuente con las características institucionales para promover verdaderos sistemas integrados de movilidad. Estas agencias, buscan coordinar las acciones de transporte, de circulación vial, de estacionamientos, de transporte de mercancías y del espacio público a nivel de los municipios y aun estados, generando las economías de escala que permitan el mejor aprovechamiento de los escasos recursos con que se cuentan.

tabla 2014

A su vez, estas agencias permitirían generar esquemas intermunicipales y regionales sobre corredores de alta demanda y con ello los mecanismos que permitan densificar y hacer mejor uso de los terrenos baldíos, buscando un desarrollo orientado al transporte a partir de la captura del valor del suelo. Un trabajo importante de estas agencias, será el fungir como coordinador -entre la iniciativa privada y la autoridad- de polos de crecimiento que cuenten con servicios de transporte de alta calidad desde su concepción y que el costo de ellos sea financiado, en parte por las plusvalías que pudieran lograrse. Un gran reto que seguramente rebasará la expectativa de 2024 y el cual presenta requerimientos en donde deberán buscarse nuevas medidas que permitan concretar nuevos proyectos de gran visión.

Conforme lo señala el Banco Mundial, México es uno de los países más vulnerables por el cambio climático:

  • 15% de su territorio,
  • 68% de su población y
  • 71% de su economía están expuestos a consecuencias adversas relacionadas con el clima.

Por ello, México adquirió los compromisos para reducir al año 2030 en un 18% los gases efecto invernadero en cuanto a transporte. Esto hace que no solamente se deba apostar a las actuales tecnologías limpias (gas natural, diésel limpio) sino retomar y promover el camino de la electromovilidad. Ello implicará generar la demanda necesaria para que estas tecnologías sean sostenibles por nuestra economía y que a la vez la industria automotriz apueste a la fabricación de vehículos eléctricos, más que de gasolina o diesel, induciendo el cambio.

La electromovilidad puede abrir un nuevo capítulo lleno de retos en cuanto al campo de la investigación, de la ubicación de electrolineras, del desecho de las baterías, de los incentivos para su promoción y comercialización, de la autonomía de estos vehículos, por citar algunos, entre muchos otros. Estos retos deben ser tomados en cuenta y atendidos por nuestros funcionarios en ciernes, apostando al tema a través de incentivos fiscales y del precio de adquisición de las unidades, tanto a transportistas como usuarios de unidades motrices. El próximo servidor público debe apostar, invariablemente, al cambio tecnológico.

Los temas de mejoras a la movilidad deben integrar no solamente a las grandes ciudades del país, sino que también deben considerar, de manera preferente, a las ciudades entre 50 mil y 500 mil habitantes, ya que en ellas se pueden prever los errores u omisiones que se han ido dando en las grandes ciudades, haciendo de ellas, ciudades que mantengan su población y mejoren su calidad de vida. Mucho hay que hacer en cuanto al mantenimiento del espacio público, el control de la accidentalidad así como del crecimiento de la mancha urbana, todo ello con una gran dosis de ingeniería de tránsito. Es en estas ciudades, donde el transporte público puede fácilmente integrarse y mejorarse, dotando con ello de una adecuada movilidad a todos sus habitantes.

A su vez, será importante observar los cambios en los paradigmas de movilidad de dos grupos de población; la población entre los 25 y los 40 años, los cuales consideran nuevas formas de movilidad basadas en el uso intensivo de las aplicaciones de celulares, en la no posesión de una unidad privada de transporte motorizado y en una atención al medio ambiente y a su individualidad. El otro grupo, aquéllos mayores de edad que requieren atenciones especiales en cuanto a su accesibilidad, a sus costos y a la calidad del servicio.

Con ello, el funcionario en ciernes deberá, en su agenda de trabajo, considerar a estos dos grupos, donde creo yo, se centrarán las grandes acciones de cambio para 2024 así como apostar a las nuevas tecnologías y a la atención del tema institucional, ante los nuevos retos y los retos pasados.